Ignacio Delgado Enguita
Unidad de Producción y Sanidad Animal.
Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA)
Instituto Agroalimentario de Aragón (IA2)

En la Convención de Naciones Unidas para Combatir la Desertificación (Madrid, 2007) se describió la desertificación como la pérdida de productividad y complejidad biológica y económica de las tierras agrícolas, los pastizales y los bosques, localizados en tierras seganaderiacas, debido principalmente a la variabilidad climática y a las prácticas agrícolas deficientes llevadas a cabo por el hombre, como la roturación y el pastoreo excesivo.

El riesgo de desertificación se agrava en la Cuenca Media del Ebro, con la crisis social y económica de la agricultura tradicional que está dando lugar al abandono de las tierras marginales y fácilmente erosionables. En los últimos 25 años, la reducción de la superficie de tierras de cultivo en secano fue del 36% (MAPAMA, 1991-2016).

El sistema cereal-ovino, basado fundamentalmente en el aprovechamiento de rastrojos y barbechos, y en la complementariedad del pastoreo de los montes, ha sido el modelo tradicional de la alimentación de la ganadería ovina extensiva. El abandono de las tierras cerealistas o el cambio de las técnicas de cultivo (siembra directa, laboreo de conservación) está afectando a la ganadería ovina asociada a dicho sistema, con un descenso del  48% en dicho periodo.

La búsqueda de soluciones para evitar el abandono de tierras es variada. Unas tienden a mejorar la rentabilidad de los cereales mediante la siembra directa o la concentración de explotaciones para reducir los costes de las labores agrícolas, y otras buscan nuevos cultivos (energéticos, aromáticos, etc.). También, pueden proponerse medidas medioambientales, como promover el establecimiento de cubiertas vegetales que mantengan la fertilidad de los suelos.

El establecimiento de cubiertas vegetales mediante la siembra de pastos está en sintonía, según la FAO, con las tres normas que caracterizan a la agricultura de conservación: perturbación mínima del suelo de forma continuada, cobertura permanente de la superficie del suelo con materiales orgánicos y rotación diversificada de cultivos en el caso de cultivos anuales o una asociación de plantas en cultivos perennes.

Asimismo, el incremento en la producción de pastos puede contribuir a mejorar la rentabilidad de las explotaciones ovinas, dado que la alimentación constituye el 56,4% los costes de dichas explotaciones en el valle de Ebro, según el trabajo llevado a cabo por OVIARAGÓN, durante 2010- 2014.

PRODUCCIÓN DE PASTOS

Praderas

En los ensayos llevados a cabo en el CITA para la implantación de praderas de secano, dos leguminosas plurianuales, alfalfa y esparceta, destacaron por sus cualidades de adaptación al medio, productividad y valor forrajero. Ambas son restauradoras de la fertilidad del suelo mediante la fijación de nitrógeno atmosférico y el desarrollo de raíces pivotantes que facilitan la recuperación de nutrientes lixiviados por las lluvias y el depósito en profundidad de materia orgánica. Su alto contenido en proteína bruta, minerales y vitaminas las convierten en un excelente pasto para los rumiantes.

La alfalfa es la más recomendable por su mayor productividad y homogeneidad en el reparto de la producción a lo largo del periodo de crecimiento, lo que facilita su aprovechamiento directo por el ganado. La esparceta tiene la ventaja con respecto a la alfalfa, que no timpaniza, pero concentra su producción en el primer corte de primavera, por lo que se recomienda su aprovechamiento para heno, y presenta escasa producción y persistencia en las zonas de altitud inferior a 600 m, donde los veranos son más cálidos y prolongados. Como gramíneas acompañantes, pueden utilizarse el agropiro en secanos áridos, y dactilo y raigrás italiano en secanos semiáridos.

Cereales de invierno

Aunque el uso principal de los cereales de invierno es la producción de grano para pienso o consumo humano, los cereales pueden utilizarse como cultivo forrajero debido a que presentan determinadas cualidades, tales como, crecimiento invernal, tolerancia a condiciones adversas, posibilidad de concentrar volúmenes elevados de forraje en un solo aprovechamiento y alto valor nutritivo.

La elección de la especie: avena, cebada, centeno, trigo y triticale, se hará en función de su capacidad productiva y adaptación al medio. En el caso de aprovechamiento de las plantas en pie, en verano, con la espiga ya granada, se recomiendan aquellas que tengan tendencia a no desgranar, como la cebada y el triticale.

Cuando los cereales se aprovechan a diente, la siembra se efectúa tan pronto como lo permitan las primeras lluvias otoñales o, incluso, en seco a la espera de las mismas, con el fin de alcanzar las máximas producciones. La siembra en estas condiciones suele ser más económica, ya que puede eludirse la utilización de semillas de primera calidad y de herbicidas, así como recurrir al mínimo laboreo y a la siembra a voleo.

Arbustos forrajeros

Los arbustos forrajeros son especies perennes que permanecen verdes todo el año, por lo que pueden ramonearse por el ganado en periodos de escasez como el invierno. Se regeneran fácilmente, ya que el animal come sólo las hojas y tallos finos, dejando las partes leñosas del mismo, lo que les protege frente al sobrepastoreo y les permite recuperarse después de su aprovechamiento.

De ellas se ha seleccionado Atriplex halimus L. por su capacidad productiva y adaptación a la sequía y a la salinidad. En cuanto al frío, tolera heladas de hasta -12ºC, recomendándose su plantación en altitudes inferiores a 700 m. Esta especie, en su forma silvestre, es endémica en los saladares de la cuenca media y baja del Ebro, donde se la conoce como “sosa” o “sosera”, pero se recomienda utilizar las variedades mejoradas.

Florece en verano y la semilla madura en otoño. Para el establecimiento de una plantación de Atriplex se requiere previamente la obtención de los plantones, que se lleva a cabo en un vivero. El aprovechamiento se iniciará a partir del tercer año del establecimiento.

José Manuel Alonso
Unidad de Hortofruticultura.
Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA)

El cultivo del almendro viene experimentando en los últimos años una verdadera revolución. Sólo hace falta mirar a través de la ventanilla del coche durante el transcurso de cualquier viaje que realicemos, para detectar numerosas plantaciones nuevas, algunas de ellas en marcos de plantación sorprendentes, antes inimaginables. Una de las cuestiones que surgen es el por qué el cultivo del almendro está siendo tan atractivo al sector. A continuación se indican algunas de las circunstancias por la que está creciendo este cultivo.

Promoción, consumo y precio

Estados Unidos fija el precio de la almendra a nivel mundial, ya que California produce el 80%  de la almendra mundial. Los productores de este país, a través del “Almond Board of California”, promocionan globalmente el consumo de la almendra, con campañas en países con millones de consumidores potenciales, como por ejemplo, China, India y Corea del Sur. Como consecuencia de ésta promoción el consumo global de almendra está aumentando sustancialmente, e incluso en 2012 se barajó la posibilidad de en años sucesivos, la demanda  superaría a la oferta, produciéndose una escalada en los precios, desde  2011 (2,8€/kg) hasta 2015 (7,8 €/kg). En este período, grandes empresas y grupos de capital invirtieron en grandes plantaciones de almendro altamente tecnificadas. Los elevados precios de 2015 frenaron el consumo y actualmente, con unos precios “estabilizados” en unos 4,5 €/kg, se mantiene una buena dinámica del consumo internacional. A este precio, el cultivo continúa siendo atractivo para los agricultores, siendo una buena alternativa no solo en regadío, sino también en secanos frescos. Por otra parte, se estima que los costes de producción de la almendra en Estados Unidos se encuentran alrededor de los 3,5 €/kg. A éste precio mínimo teórico de mercado con la coyuntura actual, el almendro seguiría siendo una alternativa viable de cultivo.

Alimento de gran calidad nutricional

Numerosos estudios científicos coinciden en que la almendra se encuentra en la cúspide de los alimentos más saludables. Entre sus bondades destacan el elevado contenido en grasas monoinsaturadas, antioxidantes (Vitamina E), son ricas en fibra, calcio, magnesio, proteína, así como su composición está libre de colesterol y gluten.

Sector robusto

España es el tercer productor, con solo un 4% de la producción mundial, con una producción de 57.750 t en 2017. Actualmente sólo un 10% son de las plantaciones son  en regadío, lo que hace que la productividad por hectárea sea muy inferior respecto a Estados Unidos o Australia, que tienen un modelo de producción basado en plantaciones totalmente en regadío. Con las nuevas plantaciones de estos años, la previsión de producción de almendra en España es de 150.000 t para el año 2025, es decir, se prevé que en siete, ocho años la producción prácticamente se va a triplicar. En principio, este aumento de la producción no va a ser un problema para la industria española,  ya que en 2017 ha necesitado para abastecerse con 96.000 t de almendra californiana. Presumiblemente la industria española va a tener la posibilidad de abastecerse en su totalidad con almendra nacional. Para ello, resulta totalmente necesario que la producción española tenga unos estándares de calidad similares a la californiana y que se erradiquen  incidencias de calidad importantes, como la presencia de almendras amargas. .    

Nuevos sistemas productivos

El almendro ha pasado de considerarse un cultivo marginal de secano y en terrenos pobres a convertirse en muchos casos en un cultivo en regadío, altamente tecnificado. Con la fertirrigación por goteo se han ido reduciendo las distancias de los marcos de plantación y se han desarrollado o adaptado diferentes sistemas recolección mecánica. Como caso extremo, las plantaciones de alta densidad 3x1, de 3.300 árboles por hectárea, cosechadas con máquinas cabalgantes similares a las utilizadas en las plantaciones de alta densidad de olivo. También el ideotipo de poda es diferente en estos sistemas de producción más intensivos, mecanizándose lo más posible con el uso de pre-podadoras y formando de la copa en vasos libres con mínima poda manual. El objetivo de esta intensificación del cultivo, son la reducción de los costes de producción y búsqueda de la rápida entrada en plena producción de las plantaciones, que de momento están alcanzando los 2.600 kg de pepita por hectárea, para un rápido retorno de la elevada inversión inicial y aumentar la rentabilidad de las plantaciones.

Nuevo material vegetal

En los últimos años han ido apareciendo en el mercado nuevas variedades autocompatibles de floración tardía y portainjertos de mejora. Actualmente no hay claramente una variedad predominante como lo fue ‘Guara’, si bien, destacan las variedades de floración tardía, ‘Isabelona’(Belona), ‘Soleta’, ‘Vayro’, ‘Marinada’, ‘Marta’ y ‘Antoñeta’ y de floración ultratardía,  ‘Diamar’ (Mardía), ‘Vialfas’, ‘Penta-Cebas’ y ‘Makako’.  Todas ellas son auto-compatibles (no necesitan otra variedad polinizadora) y en el caso de las variedades de floración ultra-tardía están permitiendo el cultivo en zonas frías del interior donde era impensable producir almendra. En las zonas donde el cultivo es muy tradicional, las variedades ‘Desmayo Largueta’, ‘Marcona’, ‘Ferragnès’ y ‘Ferraduel’ siguen teniendo importancia. En cuanto a patrones, en los sistemas de plantación amplios, destacan los híbridos ‘Garnem’, ‘GF-677’ y ‘Rootpac R’, así como en plantaciones de alta densidad la utilización del patrón enanizante ‘Rootpac 20’.  

Amparo López Olmeda
Servicio Provincial de Teruel - Gobierno de Aragón
Colaborador: Agustín Perdiguer
Centro de Sanidad y Certificación Vegetal - Gobierno de Aragón

En la última década se viene observando un incremento creciente de las poblaciones de algunas plagas en los cereales de invierno, en Aragón. Analizando los factores que pueden estar interviniendo, nos encontramos dos grandes grupos: los relacionados con la climatología y aquellos que dependen de los cambios introducidos en las técnicas de cultivo. A continuación, se relacionan las principales plagas en las que se está observando un incremento significativo de las poblaciones:

Dada las características de esta plaga, y de los cultivos a los que afecta, la mejor solución es retrasar las siembras, una medida preventiva que rompe su ciclo evolutivo al impedir que los adultos de otoño, realicen sus puestas sobre el cereal recién sembrado.

El aumento está relacionado con la proliferación de cultivos de maíz de segunda cosecha, que permanecen en las parcelas hasta entrado el invierno y las altas temperaturas de algunos años en los meses de diciembre y enero.

Las larvas se alimentan de las primeras hojas de cereales, los primeros daños se detectan sobre las ricios y posteriormente en cultivos establecidos. La larva devora las hojas apareciendo como deshilachadas, respetando los nervios.

Los sintomas típicos de ataques son espigas caídas en el suelo que han sido cortadas por su base . Los muestreos que se realicen son validos para la parcela muestreada.

Coloniza preferentemente el trigo, aunque se encuentran altas poblaciones en centeno y triticale. El principal ataque se produce en la espiga desde el estado de  zurrón hasta la maduración.  Es muy importante determinar el umbral económico de daño pues en ocasiones el tratamiento no es rentable.

Las variedades de cereales modernas son más productivas y menos rústicas, enfermedades hasta hace pocos años anecdóticas en Aragón, han pasado a ser habituales.

Las agallas se forman en las yemas indiferenciadas de las flores. Solo tienen una generación al año. Emergen cuando se dan las condiciones de humedad, 4 días al menos, para emerger. Se alimenta ectoparasitamente de plantas huésped, cebada. En condiciones de sequía entra en criptobiosis, durante los años necesarios hasta que se den las condiciones de humedad adecuadas. Plaga no descrita en Europa hasta hace pocos años.

Ocurre con relativa frecuencia, que la introducción de nuevas técnicas agrícolas, de mínimo laboreo o no laboreo pueden ser favorables agronómicamente para determinados suelos, pero a medio-largo plazo pueden surgir otros inconvenientes con los que no se había contado. Este es el momento para realizar un balance de la situación y encontrar un equilibrio en la implantación de éstas nuevas técnicas.

Buscando una armonía y consenso entre las distintas técnicas agrícolas sujetas todas ellas a una dualidad beneficio-perjuicio, se sugieren las siguientes propuestas, bien entendido que no nos podemos olvidar de que, desde el punto de vista económico, la protección fitosanitaria de los cultivos sigue siendo imprescindible:

Realizar las siembras de otoño a partir de la primera quincena del mes de noviembre.

Limitar el número de años de las técnicas de siembra directa o laboreo reducido.

Realizar una labor profunda, preferiblemente con vertedera cuando la incidencia de plagas los justifique.

Mantener o generar márgenes al menos cada 50 metros. Son imprescindibles como refugio de los insectos auxiliares, sin los cuales es imposible realizar un buen control de las plagas,  y para evitar la resistencia de las malas hierbas.

Realizar rotaciones adecuadas de cultivo, incluido el barbecho.

Desde el 1 de enero de 2013, cada explotación agraria debe mantener actualizado el registro de tratamientos denominado “cuaderno de explotación”. En La verificación de estos registros hemos observado en los tratamientos de los cereales de invierno:

El mayor volumen de productos utilizados es para tratamientos herbicidas. Con el fin de evitar resistencias es necesario que los agricultores mantengan margenes vestidas sin tratar con herbicidas.

El hecho de emplear variedades menos rústicas y los cambios en el clima, ha provocado incidencias fitosanitarias que el agricultor de forma habitual no encontraba en sus explotaciones.

Los cereales de invierno están exentos de la obligación de asesoramiento que marca el artículo 11 del Real Decreto 1311/2012 de 14 de septiembre, por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios. Se ha comprobado que, de forma generalizada, los cuadernos de aquellos titulares de explotación que pertenecen a una ATRIA (Agrupación de Tratamientos Integrados), reflejan la realización de   los tratamientos de una forma más en consonancia con la gestión integrada de plagas.

 Juan Cruzán Morano
Agroseguro
jcruzan@agroseguro.es

El Sistema de Seguros Agrarios en España, tiene un importante carácter económico y social. Se trata de una herramienta que permite al agricultor y al ganadero afrontar riesgos imprevisibles a los que diariamente están expuestas sus explotaciones, como son los riesgos meteorológicos, los accidentes, las enfermedades o las epizootias y que les generan una gran incertidumbre.

De ahí la importancia de contar con un instrumento que disminuya esta incertidumbre y posibilite la continuidad de sus explotaciones.

El agricultor puede asegurar prácticamente todos los riesgos que afectan a su explotación, pudiendo suscribir un seguro a su medida, al poder elegir entre las numerosas modalidades de aseguramiento existente, la que más se adapta a sus intereses

 

Pedrisco nectarina. Aragón

El seguro agrario permite que agricultores y ganaderos se asienten en el territorio rural, al tener garantizadas unas producciones frente a riesgos climáticos, accidentes, etc. que de otra forma harían peligrar la continuidad de sus explotaciones y de su actividad, permitiendo además que puedan seguir desarrollándose el resto de actividades que conviven con la agricultura y ganadería, y que también vertebra la vida rural

El Sistema de Seguros es fruto de la colaboración entre entidades públicas y entidades privadas, en la que cada uno asume diferentes competencias

Todo este conjunto de intervinientes, así como las actividades que llevan a cabo, se basan, desde su origen por los siguientes principios básicos: 

  • Universalidad en cuanto a producciones y riesgos asegurables.
  • Adhesión voluntaria al seguro por parte de agricultores y ganaderos
  • Los daños producidos por riesgos asegurables no pueden ser objeto de ayudas extraordinarias.
  • Solidaridad del conjunto de los intervinientes en el sistema y de la propia sociedad.
  • Aplicación de la técnica aseguradora.
  • Solvencia económica del Sistema gracias a la creación de un pool de entidades aseguradoras que asumen el riesgo en régimen de coaseguro y que gestiona Agroseguro y al reaseguro del Consorcio de Compensación de Seguros (CCS).
  • Revisión y perfección permanente del sistema.

La participación en este sistema ofrece diversas ventajas tanto para intervinientes del sector público, como para el sector privado.

  Para el sector agrario:

  • Elimina la incertidumbre del agricultor y del ganadero que al contratar un seguro, en una situación de siniestro, cobraría una indemnización adecuada al daño sufrido. Además, no depende de las ayudas y subsidios que pudiera conceder el Estado en años catastróficos.
  • Mantiene un nivel de rentas que permite la continuidad de las explotaciones y estimula la producción de los cultivos más convenientes de acuerdo con los criterios de la política económica de la Administración y del mercado.
  • Fomenta el asociacionismo entre agricultores, e introduce criterios empresariales en sus explotaciones.

  Para las Administraciones:

  • Permite establecer, a priori, las partidas presupuestarias necesarias destinadas a cubrir parte de las primas a pagar por el sector agrario y de otra a cubrir el exceso de siniestralidad.
  • Al estar basado en criterios estrictamente técnicos y objetivos de tasación y valoración de siniestros, posibilita el ajuste de las indemnizaciones percibidas a los daños sufridos, evitando situaciones de injusticia que de otro modo podrían producirse, y reducir el coste económico y político dado que los criterios de distribución del pago de indemnizaciones es asumido por todas las partes.
  •  Finalmente, refuerza la solvencia económica de los propios asegurados, facilitando al poder utilizarse el seguro como garantía, la política crediticia del propio Estado.

 

Pedrisco viña. Aragón

En definitiva, ante los riesgos que afectan al sector agropecuario, el instrumento asegurador es la clave y es la mejor alternativa a una política de ayudas catastróficas. Además, los agricultores y ganaderos son tremendamente conscientes de lo necesario que es el Seguro Agrario, y cada vez más se entiende como un gasto fijo de la explotación, como lo demuestran los importantes niveles de implantación en los principales sectores productivos, y que conllevaron unas indemnizaciones en el Estado en 2.017 de 690 millones de euros (177.000 has. de cultivo reclamadas por siniestros causados por diferentes riesgos en Aragón en ese año)

 

Gerardo Torralba

Servicios Técnicos ASAJA Huesca

gtorralba@asajahuesca.es

 

La agricultura, como cualquier otro sector económico, está sujeta a constantes desafíos y retos variables. En el caso del sector cerealista estos pasan por la necesidad de mantener la rentabilidad de las explotaciones en un mundo globalizado, con un comercio a escala mundial en el que no todos juegan con las mismas reglas del juego.

 

Si a esto le sumamos las limitaciones en el desarrollo de nuevos productos fitosanitarios, la aparición de nuevas plagas, enfermedades y malas hierbas, las restricciones en el uso de fertilizantes orgánicos y minerales en determinadas zonas, los bandazos en la aplicación de la Política Agrícola Común, y la cada vez más complicada oportunidad de ampliar la base territorial de las explotaciones.

A todas estas condiciones de partida se enfrenta cada campaña de siembra el agricultor cerealista. Para superarlas con éxito cuenta con dos herramientas fundamentales: la formación y la información.

Nuestra comunidad autónoma es privilegiada para adquirir formación agraria, bien a través de estudios universitarios, de formación profesional, o través de la formación continua que realizan, entre otros, las Organizaciones Profesionales Agrarias.

Respecto a la información son numerosas las fuentes donde se puede acceder a ella, sin bien no en todas ellas se da la información útil, la veraz.

La información es clave para asumir los retos anteriormente mencionados, y al constante cambio al que nos enfrentamos.

Si echamos la vista atrás podemos ver los cambios tan importantes que se han producido en la agricultura cerealista, a pesar de que en su día parecieran quimeras o destinados a grandes explotaciones, en lugar de a la mayoría de los agricultores.

La necesidad de ahorrar costes, de adaptarse al cambio climático, de reducir el tiempo en las labores agrícolas, trajeron las técnicos de mínimo laboreo y de siembra directa. Tras unos inicios titubeantes y no exentos de dificultades, podemos afirmar que son unas técnicas mayoritarias en la zonas áridas de Aragón, con excelentes resultados, y ampliamente extendidas en los secanos subhúmedos de las Hoyas y Somontanos.

La rotación de cultivos, olvidada años atrás, volvió con fuerza al redescubrir la necesidad de romper ciclos de plagas, enfermedades y malas hierbas, así como de recuperar la fertilidad del suelo con la introducción de especies mejorantes.

El creciente uso de la fertilización orgánica, unido al crecimiento de la cabaña ganadera intensiva, con una mejor dosificación de las cantidades aportadas, y en la mejor época para el aprovechamiento por parte del cultivo.

La realización de dobles cosechas en los regadíos modernizados por aspersión, con el aumento exponencial de producto puesto en el mercado, para que se el inicio de un ciclo económico que cada vez es más apreciado.

La reducción en las materias activas para combatir plagas y enfermedades, así como el menor desarrollo de otras nuevas, obliga a evitar la aparición de resistencias a las materias ya existentes, con un cambio en los productos empleados de una campaña a otra, observación continua de los problemas existentes en parcela y planificación de siembras a corto y medio plazo.

Detrás de estos ejemplos anteriormente citados, y a los que podríamos sumar muchos más, hay un agricultor que observó, preguntó, se informó y adaptó la información obtenida la realidad de su explotación.

 

Es un compromiso y una obligación de todos aquellos que formamos parte del sector primario que se disponga de esta información veraz, eliminando el “ruido de fondo” y los rumores a los que estamos tan acostumbrados hoy en día. Con el concurso de todos los agentes intervinientes, organizaciones profesionales agrarias, cooperativas, administraciones autonómicas y estatal, es un reto fácilmente superable, y que nos dará la posibilidad de seguir hablando muchos años más de nuestro sector cerealista.

Ángel Jiménez
Laboratorio de Maquinaria Agrícola
Escuela Politécnica Superior de Huesca- Universidad de Zaragoza

Las actuales exigencias de los mercados de la fruta, destinada al consumo en fresco o para su transformación, junto con los requisitos de sostenibilidad ambiental, han hecho que la protección vegetal se convierta en una de las operaciones con más relevancia económica del proceso productivo de las explotaciones frutales, e incluso para su posterior acondicionamiento, conservación y procesamiento.

Si atendemos a la máxima que dice “una cadena es tan fuerte como lo es su eslabón más débil”, deberemos analizar todos los componentes que intervienen hasta que el consumidor accede a una fruta o un derivado de la misma, pues el descuido de uno de los eslabones puede hacer inútiles los esfuerzos que podamos hacer en los restantes.

Si nos centramos en el sub-proceso de producción de la fruta, es de todos conocido que el valor económico de una determinada explotación frutal, entendiéndola como el producto de las cantidades por las calidades de las cosechas obtenidas, tiene una gran dependencia de la sanidad vegetal de sus plantaciones, para lo que es obligatorio aplicar las técnicas de Gestión Integrada de plagas (GIP) (R.D. 1201/2002), pero sobre todo hay que manejar los Productos Fitosanitarios con total responsabilidad.

En los últimos treinta años se han producido importantes mejoras respecto al diagnóstico y prescripción, gracias a la profesionalización de estas funciones (técnicos al servicio de las ATRIAs y asesores de otras organizaciones públicas y privadas) .Por consiguiente podemos considerar que las explotaciones van a tener resuelto el problema de saber cuál de las opciones que ofrece la GIP es la más adecuada para prevenir o curar una determinada plaga o enfermedad.

En este contexto, cuando la solución técnica sea la aplicación de un Tratamiento Fitosanitario, deberemos tener en cuenta que la “calidad” de dicha operación engloba cuatro aspectos:

Aquí es donde esta cadena tiene su “eslabón más débil”, puesto que, hablando en términos generales, la elección, la correcta regulación y el mantenimiento de la maquinaria utilizada para la aplicación de productos fitosanitarios, son manifiestamente mejorables.


Es evidente que no se pueden aplicar a todas parcelas la misma dosis/Ha  del producto fitosanitario elegido, sin tener en cuenta los valores que toman los parámetros que caracterizan cada una de las plantaciones, el estado fenológico, las condiciones climáticas, etc. Una vez determinada la dosis a aplicar, hay que hacerla llegar al objetivo, minimizando las derivas de producto, ya que, además de constituir una pérdida económica, generará contaminación. Así mismo la tecnología disponible nos permite hacer “aplicaciones de precisión”, que pretenden distribuir dicha dosis efectiva de forma uniforme por toda la superficie foliar a tratar, en lugar de utilizar criterios genéricos que conducen a una pérdida de la eficacia del tratamiento.

Para poder realizar la descrita “aplicación de calidad” es imprescindible la pericia del aplicador, pero, disponer de un equipo adecuado y bien mantenido, es la condición “sine qua non”. La escasa atención que la mayoría de los fruticultores han venido prestando al equipo de aplicación ha quedado patente a la vista de los resultados obtenidos en las Inspecciones Obligatorias de Equipos de Aplicación de Productos Fitosanitarios (EAPF), que se han realizado en estos tres últimos años.

La inscripción e inspección de los EAPF , consecuencia de la aplicación del RD 1702/2011 , son una obligación a nivel de toda la Unión Europea (Directiva 128/2009), que se debería interpretar como una garantía de calidad, asegurando el correcto funcionamiento de los equipos. Por tanto,  esto permite que el aplicador pueda realizar una distribución eficiente del producto fitosanitario sobre el objetivo a proteger.

Queda sobradamente justificado que, para la correcta aplicación de los tratamientos fitosanitarios, es necesario ampliar el actual asesoramiento técnico, con el fin de que esa asistencia se extienda hasta el final de la cadena de la Gestión Integrada de las Plagas y enfermedades.

Todo ello también podría aprovecharse como argumento del mensaje que pretende hacer visible a la sociedad los esfuerzos que el Sector Agrario está realizando para conseguir la producción, respetuosa con el medio ambiente, de alimentos saludables, de calidad.

Evidentemente esta propuesta tiene unos costes, pero en este caso no es necesario hacer muchos números para demostrar que las contrapartidas, consistentes en un ahorro de producto y en unos mayores ingresos (mayor cantidad/calidad de producción) los compensan sobradamente, consiguiendo una mejora en la competitividad de las explotaciones.

Debemos considerar también que la mejora en la calidad de los tratamientos fitosanitarios, permitirá controlar los niveles de residuos en fruta, cumpliendo con uno de los requisitos comunes en todos los “protocolos de calidad” aplicados a los productos agrarios, independientemente de que la fruta se destine al consumo en fresco o que se envíe a la industria agroalimentaria para su transformación o procesado.

Jesús P. Gerique
aGROSLab – Ecosistema Digital Agrario
jesusgerique@7edata.com

El Real Decreto 1311/2012 tiene por objeto “establecer el marco de acción para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios mediante la reducción de los riesgos y los efectos del uso de los productos fitosanitarios en la salud humana y el medio ambiente, y el fomento de la gestión integrada de plagas y de planteamientos o técnicas alternativos, tales como los métodos no químicos”, tal como queda recogido en la letra a) de su artículo 1.

La herramienta establecida por el RD para conseguir el uso sostenible de los productos fitosanitarios es la gestión integrada de plagas, y el elemento clave de la misma es la figura del Asesor, que además propiciará el uso seguro de los productos fitosanitarios.

Las funciones del asesor deberían quedar nítidamente recogidas en el artículo 11, referente al asesoramiento en gestión integrada de plagas. Sin embargo, entendemos que su figura queda algo desdibujada. Por un lado, el punto 1 de este artículo nos remite al anexo I para conocer los principios generales de la gestión integrada de plagas, anexo en el que reiteradamente se hace referencia a los usuarios profesionales, incluyendo, en el punto dedicado al seguimiento de los organismos nocivos mediante métodos e instrumentos adecuados, una escueta mención a las recomendaciones de asesores profesionalmente cualificados.

Por otro lado, de acuerdo a lo establecido en el punto 2 del mencionado artículo 11, el Ministerio publicó en su web los requisitos que debe cumplir la documentación de asesoramiento en el ámbito de la producción agraria, incluyendo su contenido mínimo. Este documento establece que “como consecuencia de los controles que el asesor lleve a cabo, basándose en las informaciones de las redes de vigilancia sanitaria que puedan establecerse, en la fenología del cultivo, en las condiciones climáticas, etc., el asesor comunicará al responsable de la explotación la medida de control sanitario que deba llevarse a cabo”, sin especificar nítidamente el modo en que esto debe materializarse, tal y como si ocurre en el anexo IX dedicado a los usos no agrarios. En concreto, el punto c) del anexo IX, titulado “contenido mínimo del documento de asesoramiento para usos no agrarios” incluye “en su caso, la prescripción del tratamiento o tratamientos que se deben realizar, especificando el producto o productos fitosanitarios más adecuados y sus posibles alternativas, con sus respectivas consideraciones sobre las dosis y las técnicas o tipos de equipos a considerar”.

La no concreción clara y rigurosa del papel del asesor en las prescripciones de las medidas de control sanitario, junto con la situación económica y laboral de la coyuntura actual, está generando en la práctica un efecto indeseado y pernicioso. La figura del asesor queda adulterada, convirtiéndose en un experto asistente en la cumplimentación del Cuaderno de Explotación. A partir de los hechos consumados (los tratamientos realizados previamente sin ningún tipo de asesoramiento), el asesor debe realizar un “ejercicio de malabarismo” para reflejar en el apartado correspondiente a los tratamientos del Cuaderno y/o el Documento de Asesoramiento los productos adquiridos por la explotación, de forma concordante a los usos autorizados para cada uno de ellos en el registro oficial del Ministerio, desvirtuando en la práctica el objeto que establece el RD.

Evitar esta situación solo será posible poniendo en valor la figura del Asesor. La concienciación de los responsables de las explotaciones de la relevancia del papel del asesor y los beneficios económicos, medioambientales y para la salud de los consumidores, derivados de su actuación, es un elemento fundamental para alcanzar un uso sostenible de los productos fitosanitarios en un plazo razonable.

Sin embargo, esta labor debe de ir acompañada de una modificación normativa que determine con mayor exactitud las funciones del asesor y, en concreto, la documentación y comunicación de las medidas fitosanitarias a aplicar, tanto de carácter químico como no químico, en este último caso mediante el documento de recomendaciones de alternativas no químicas.

En cuanto a las medidas químicas, deberán documentarse mediante la prescripción fitosanitaria, que debe convertirse en el único documento válido para la adquisición de productos fitosanitarios para aquellas explotaciones no exentas del Asesoramiento GIP, tal y como ocurre desde hace años con la receta veterinaria.

La implantación de esta medida tiene cierta complejidad y probablemente debe contemplarse un periodo transitorio. Sin embargo, es perfectamente factible el establecimiento de forma inmediata de la prescripción como elemento obligatorio de comunicación de las recomendaciones de tratamientos por parte del asesor al responsable de la explotación. Estas recomendaciones o prescripciones fitosanitarias deberán ser conservadas por el agricultor junto con su Cuaderno de Explotación, tal y como ya sucede con otros documentos, como las facturas de adquisición de productos fitosanitarios o los justificantes de entrega de los envases vacíos en los puntos de recogida.

Alternativamente, al efecto de reducir el volumen de documentos a conservar, y en consonancia con la implantación de las nuevas tecnologías en el sector, consideramos necesario incorporar en el Cuaderno de Explotación y/o en el Documento de Asesoramiento un registro de las prescripciones fitosanitarias, que deberá ser validado mediante firma por el Asesor. Este registro podría sustituir la obligatoriedad de la validación de los tratamientos por parte del asesor, tratamientos que quedan fuera de su ámbito de actuación y control y que, en algunos casos, puede generar conflictos profesionales con los responsables de las explotaciones.

Carlos Campillo
Conservas Calanda, S.L.
carloscampillo@conservascalanda.com

Un año más las escenas  se repiten. Un año más, como si de una  obra de teatro se tratase, asistimos a esta representación con tres enervados actores principales, un aparentemente dócil actor secundario y un extra que no deja de deparar sorpresas. Todos ellos con el guión bien aprendido, excepto el extra que, dado su incontrolable carácter, adquiere un protagonismo que, indefectiblemente, obliga a realizar modificaciones en el susodicho guión.

Desde hace algunas semanas, y  con la "grata" compañía de esta vorágine de calor, tormentas y granizo,   vemos como el sector de la fruta fresca, y especialmente la de hueso, se ve sometido a los vaivenes de un mercado que, algunos, no llegamos a comprender. 

Se supone que las reglas del juego que regulan el libre mercado  se basan en  la oferta y la demanda. A mayor oferta, si la demanda es baja o estable, los precios de compra bajan y, a menor oferta, con una demanda alta o estable, los precios suben.  En la introducción les hablaba de tres actores principales, el Productor, el Intermediario (a veces prescindible) y el Prescriptor (Tiendas, Distribución, etc). También les hablaba de un actor secundario cuyo  protagonismo,  parece diluirse a veces, aunque en realidad es quien mueve todo este entramado. Me refiero al Consumidor Final. Y por último la Climatología, un extra que, sin estar invitado a la representación, va a condicionar el resultado de todo el trabajo anterior  en función de que la  Oferta sea escasa, normal o excesiva.  Conviene incluir un cuarto actor, ligado normalmente al sector productor, cuya importancia económica no es pequeña precisamente, es el Sector Transformador o Industrial. 

Uno, en su infinita ignorancia, no entiende como en años (que son habituales) de exceso de oferta de fruta, se pone en marcha el mecanismo de bajar los precios de compra al Productor hasta el extremo de que esos precios no cubren ni los costes de producción (no digamos ya los de recolección y comercialización) y esa fruta acaba el los lineales de los establecimientos con incrementos de un 200 o un 300 % sobre el precio de compra y, en paralelo, leemos o vemos  en los medios que se ha denunciado a alguna cadena de distribución por supuesta venta a pérdidas de algún artículo "gancho". 

Está claro que el sector necesita un replanteamiento sobre la idoneidad de esta forma de trabajar, que cada año suele traer los mismos desajustes de exceso de oferta y defecto de demanda. La globalización ha traído a nuestros mercados aspectos positivos y negativos. El miedo a las fronteras y a las barreras comerciales es, en general, solo un recuerdo. La nueva demanda externa ha hecho que se  aumente la superficie de cultivo y, en consecuencia la oferta. Pero factores externos a la propia dinámica del sector, como el veto del "gigante" ruso, nos ha demostrado la fragilidad en la que nos movemos y, de la noche a la mañana, nos encontramos buscando otros mercados que, en el mejor de los casos,  pueda absorber  una parte de ese exceso de oferta inesperado, algo que todavía no se ha conseguido.

Un interesante informe, sobre las importaciones y exportaciones de frutas de hueso en Europa, publicado por el "Centro para la promoción de los países en desarrollo"   www.cbi.eu/node/2101/pdf/  indica que la mayoría de la fruta de hueso que se comercializa en Europa, procede de los propios estados miembros, siendo Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia los principales importadores.

En paralelo, países como Turquía (Cereza), Sudáfrica (Ciruela) y Chile (Ciruela y Cereza),   son los principales proveedores para Europa en los meses que no son época de cultivo.  

Al parecer todavía queda recorrido para crecer en este mercado europeo, pero la competencia es importante y, la dimensión del exportador es y será un factor decisivo para hacerse con  las operaciones y ofrecer confianza a los importadores.

Todo lo dicho anteriormente sirve de poco si no conseguimos que el consumidor acabe incorporando de manera habitual fruta (en cualquiera de las formas posibles) a su cesta de la compra. Y para conseguir eso tenemos que conocer sus gustos, sus preferencias, sus necesidades y, en la medida de lo posible, ponerle las cosas fáciles. Cada año se realizan encuestas  para intentar adivinar lo que un consumidor medido valora y/o rechaza en un alimento. Los resultados van marcando año tras año, no verdades absolutas, pero si tendencias hacia sus preferencias y, aquí empieza la cuadratura del círculo. Cito algunas de las mas comunes referidas a los alimentos

  • Busca comodidad y valora ahorrar tiempo y dinero
  • Es omnicanal, utiliza el e-commerce y todo gira en torno a él
  • Busca alimentos más "sanos" (Ecológicos, Naturales, etc.)
  • Busca etiquetas "limpias" por convicción y salud (Alérgenos)
  • Quiere alimentos "seguros, naturales y sostenibles"
  • Tiene alta conciencia medioambiental
  • Dice aumentar el consumo de frutas y verduras en su dieta
  • Da mucha importancia al aspecto y las texturas
  • Evita y ve mal tirar  comida
  • Exige "democratización" en los precios de los alimentos

Esta lista de deseos e intenciones se puede interpretar de distintas formas. Podría ser una carta a los Magos de Oriente como las que escriben los niños. Podría ser una hoja de ruta sobre el camino a seguir por parte de los que participamos en la cadena alimentaria, incluidos los investigadores.  No lo se a ciencia cierta, pero lo que es un hecho (no porque lo diga yo) es que los consumidores somos gente extraña que decimos lo que nos gustaría hacer para terminar haciendo lo contrario, en muchos casos. 

Queremos que, por ejemplo, unos melocotones o unos tomates que metemos hoy al frigorífico, estén perfectos para su ingesta dentro de 10 o 15 días, pero, obviamente, que no sean OGM, aunque la inmensa mayoría no sepa realmente que es un alimento OGM, ni la ausencia de demostración científica de que sean perjudiciales para la salud. Nos empapamos del contenido legal de las etiquetas de los envases para terminar no comprendiendo nada, salvo que seas un experto en nutrición con doctorado en Química. Y no digamos si en el apartado de ingredientes aparecen las temidas "E", esas por definición no son buenas, aunque sea totalmente legal su uso.  Alardeamos de conciencia medioambiental pero no nos tiembla el pulso para contaminar de mil y una formas. Adoramos los alimentos ecológicos pero compramos los convencionales porque pocos bolsillos pueden pagarlos salvo para darse un homenaje.  

En fin, todo esto resulta bastante kafkiano, al menos para el que les escribe. 

 Carmen Urbano
Inycom
carmen.urbano@inycom.es

Los mercados electrónicos, escenarios online de encuentro entre la oferta y demanda, son una excelente herramienta de marketing y de diversificación de mercados, a la vez que suponen una apuesta global por la competitividad.

En Aragón, desde hace ya dos años, vivimos una experiencia colectiva pionera en España, promovida por la Asociación de Industrias Alimentarias, Clúster de Alimentos y Federación de Cooperativas.  Se trata de un Programa de Internacionalización cuyos principales objetivos son:

  • Favorecer el desarrollo de negocio internacional mostrando nuevas oportunidades fruto de la inteligencia colectiva y del trabajo en nuevos escenarios digitales.
  • Fomentar la cooperación entre empresas e incluso entre competidores.
  • Despertar el interés hacia la transformación digital.
  • Capacitar a los profesionales implicados en habilidades digitales y en tecnologías que puedan potenciar sus negocios.
  • Innovar en acciones de comercialización internacional en canales online.
  • Promover la transformación digital de procesos de marketing y ventas.
  • Diseñar acciones operativas de utilidad para el colectivo implicado y acompañar en el proceso.
  • Divulgar los resultados y servir de ejemplo de buena práctica.
  • Posicionamiento de marcas y empresas en entornos internacionales digitales y online.

Esta iniciativa cuenta con el apoyo económico del Gobierno de Aragón, a través de un PDR concedido por su Consejería de Agricultura, por favorecer la cooperación, la innovación, la digitalización y la internacionalización.

Son varios los proyectos y servicios desarrollados por mi equipo de eBusiness Internacional en Inycom con las empresas del sector interesadas:

  • Consultorías y diagnósticos DIGITALITER® de madurez digital y estrategia internacional
  • Estudios del ecosistema de mercados electrónicos en España y UE
  • Jornadas de formación y de transferencia de conocimiento
  • Acciones operativas en mercados electrónicos como Alibaba.com y MundoSpanish.com

La marca Aragón Alimentos está hoy presente en mercados online globales gracias a este programa y el compromiso de una treintena de empresas participantes que cuentan con un escaparate inicial de unos 400 productos, por ejemplo, en la feria virtual más importante del mundo: Alibaba.com, mercado electrónico con más de 260 millones de compradores internacionales registrados.

Del mismo modo que las empresas acuden a ferias internacionales de modo agrupado al abrigo de un stand colectivo auspiciado por Aragón Alimentos, en el plano virtual el modelo se replica en Alibaba.com, siendo éste nuestro stand internacional, abierto al mundo 365 días al año: https://foodsaragonspain.trustpass.alibaba.com/

Otro mercado electrónico B2B de interés en el que desarrollamos actividad de promoción internacional es MundoSpanish.com, red de exportadores y de empresas españolas en el mundo, que cuenta con más de 2.607 empresas registradas, en 106 países y una comunidad de 8.703 usuarios. Nuestro portal de Aragón Alimentos es pionero en el sector alimentario en esta red de negocios: http://aragon.mundospanish.com/ y nuestra actividad trasciende el plano virtual, ya que MundoSpanish.com ha contado con un stand colectivo en la pasada Alimentaria, dónde ha celebrado el I Encuentro con Importadores Españoles de su red.

Enlaces recomendados con toda la información sobre el Programa:

El pasado 12 de junio celebramos los dos primeros años de trabajo conjunto en este Programa, que va a continuar hasta 2020 gracias de nuevo al compromiso de los Colectivos del Sector, que han logrado nuevos apoyos económicos, esta vez para un PDR que tiene como objetivo fundamental promover los canales cortos de comercialización. Nuestro trabajo en Inycom eBusiness se centra en este momento en las siguientes oportunidades de eCommerce B2C:

  • Amazon marketplace en España, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido.
  • com para alimentos y bebidas sin alcohol que cuenten con FDA para EEUU.
  • Tmall Global en China para alimentos de la dieta mediterránea con la solución colectiva de Correos.
  • Tiendas online cloud Comandia para empresas que quieran un escaparate propio.
  • Soluciones Comandia marketplaces de integración para gestionar ventas en varios marketplaces simultáneamente.
  • Carrefour marketplace para productos artesanales.
  • Mercados verticales para el vino en la UE.
  • Mercados verticales para alimentos orgánicos y saludables en la UE

A principios de octubre presentaremos las oportunidades ante las empresas del sector en Aragón, y aquellas interesadas podrán elegir las que más convengan a sus objetivos de expansión y de marketing. 

España, según datos de la CNMC, es en general deficitaria en eCommerce internacional, es decir, que compramos online del exterior mucho más de lo que vendemos. Y si nuestros principales compradores tradicionales extranjeros: Reino Unido, Francia y Alemania por ejemplo, son los tres principales mercados online de la Unión Europea, estamos perdiendo oportunidades en estos canales. Estos programas de Internacionalización digital agrupada apoyan a las empresas y a los profesionales para que recuperemos el espacio digital perdido.