Experimentación y transferencia en cultivos frutales: clave para la mejora del sector / Diego Laya

Opiniones y Experiencias - 29 Nov, 2018

Diego Haroldo Laya Reig
Unidad de Cultivos Leñosos
Centro de Transferencia Agroalimentaria (CTA)

La mejora de la producción de cultivos frutales se basa fundamentalmente en el material vegetal, es decir, la variedad y tipo de portainjerto -o patrón-. También influyen el riego, suelos, formación de la plantación, etc.

Las variedades presentes en los escaparates de las fruterías van evolucionando con el tiempo. Un ejemplo interesante se puede ver en el gráfico de abajo, que muestra las producciones de melocotones y la evolución de las principales tipologías en España, imparable en los últimos 27 años. Se representan cuatro grandes grupos de melocotones: amarillo, nectarina, rojo, y plano (“paraguayos”). Se puede apreciar que a principios de los ’90 el consumo se basaba en melocotones amarillos y de forma menor en melocotones rojos. En esa época empieza a despuntar la producción de nectarinas hasta ser en la actualidad la fruta más consumida (40 %). También se observa que en los últimos 10 años ha aumentado de forma notable el consumo de melocotones “paraguayos”, hasta igualar en 2018 al melocotón rojo (alrededor del 20 %) y superar al melocotón amarillo (19 %).


Tomado de Iglesias I., 2018. Exposición de variedades de melocotón y nectarina. IRTA. Fuente: EUROPECH’2018 y AFRUCAT.

Otro ejemplo de evolución en la producción de frutales lo tenemos en la formación de las plantaciones. Mientras a mediados del siglo pasado se utilizaban solamente formaciones en vaso clásico, en las décadas siguientes evolucionó a espaldera regular, espaldera irregular para finalizar el siglo con plantaciones intensivas y actualmente superintensivas.

La evolución hacia plantaciones intensivas tiene como objetivo reducir la mano de obra, plantando árboles más pequeños (portainjertos enanizantes) que facilitan la recolección de frutos desde el suelo, sin necesidad de utilizar escalera. Ello permite marcos de plantación más reducidos y consecuentemente un número mayor de árboles por hectárea, por lo que la inversión a realizar es mayor. Para las plantaciones superintensivas (ej. marcos de 3x2 m), se utilizan variedades que alcanzan casi la plena producción al tercer año, lo que permite empezar a recuperar la inversión mucho antes que con marcos tradicionales.

Así, vemos que los objetivos del sector van evolucionando. Hoy se busca la calidad en los frutos, precocidad en la entrada en producción, reducción de mano de obra (mecanización) y utilización de menos tratamientos fitosanitarios (resistencia a enfermedades y plagas).

Detrás de estos cambios hay un ingente trabajo de empresas, organismos públicos, técnicos y agricultores que investigan y experimentan la mejora del material vegetal y el resto de objetivos.

Toda la investigación y nuevo material vegetal obtenido debe experimentarse adecuadamente antes de su comercialización, ya que la difusión precipitada de una variedad sin haber sido suficientemente experimentada puede traer como consecuencia resultados poco productivos en plantaciones comerciales.

La función de la experimentación resulta clave en este proceso. Desde el CTA (Centro de Transferencia Agroalimentaria) del Gobierno de Aragón colaboramos con los centros de investigación públicos -CSIC, CITA, Universidad, etc- y privados, para contribuir a decidir cuáles son las nuevas variedades o portainjertos a comercializar o preparar ensayos de mecanización, fertilización, riego, poda, actividades post cosecha, etc.


Ensayo de nuevas variedades para cultivo de olivo intensivo en la finca de Caspe (AFRUCAS)

Para realizar la experimentación y transferir los conocimientos y nuevas tecnologías al sector, contamos con tres fincas experimentales, ubicadas en diferentes áreas climáticas de Aragón, lo que permite verificar una amplia gama de ensayos en tierras con clima diferente: (1) Finca de Caspe, con temperaturas suaves (propiedad del Ayuntamiento de Caspe y gestionada por AFRUCAS); (2) finca de Alcañiz, con temperaturas medias (perteneciente al Gobierno de Aragón) y (3) finca de Aniñón, con temperaturas más frías (propiedad del Ayuntamiento de Aniñón y gestionada por el propio ayuntamiento y la Cooperativa Niño Jesús). También realizamos ensayos en una parcela de la Finca Experimental de La Alfranca (Zaragoza), propiedad del Gobierno de Aragón.

Existe además, una amplia red de colaboradores -particulares y entidades-, que permite incrementar las tareas de experimentación y transferencia, mediante colaboraciones directas con el propio sector en sus parcelas.

Los cultivos más representativos con los que trabajamos son melocotón, nectarina, albaricoque, ciruelo, almendro, olivar, viñedo y pistacho, entre otros. Sería deseable ampliar la experimentación con manzana y pera, así como con cultivos ecológicos, ya que actualmente sólo existe un ensayo de cultivo ecológico de manzano.

En definitiva, desde el CTA realizamos: (1) desarrollo de ensayos demostrativos y transferencia de resultados al sector (informaciones técnicas, publicaciones prensa, charlas) (2) buscamos un vínculo real y efectivo entre la investigación y el sector productivo (comunicar a los dos entornos y potenciar al sector) y (3) respondemos a las necesidades de los fruticultores aragoneses (escuchar sus demandas y facilitar su desarrollo técnico).

Todo esto, sumado a la organización de jornadas de difusión de resultados y cursos específicos, permite completar la transferencia de conocimientos al sector, financiado, en gran parte, por FEADER y Gobierno de Aragón a través del Programa de Desarrollo Rural (PDR) de Aragón 2014-2020.